{"id":573,"date":"2020-05-23T14:39:04","date_gmt":"2020-05-23T14:39:04","guid":{"rendered":"https:\/\/mdrurales.com\/web\/?p=573"},"modified":"2024-09-01T18:11:05","modified_gmt":"2024-09-01T18:11:05","slug":"como-comenzaron-las-doctrinas-rurales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/mdrurales.com\/web\/index.php\/2020\/05\/23\/como-comenzaron-las-doctrinas-rurales\/","title":{"rendered":"C\u00d3MO COMENZARON LAS DOCTRINAS RURALES"},"content":{"rendered":"<p><strong>C\u00d3MO COMENZARON LAS DOCTRINAS RURALES<\/strong><\/p>\n<p><strong><u>Doctrinas urbanas<\/u><\/strong><\/p>\n<p>Cuando nuestro fundador, el P. Arnaiz, lleg\u00f3 destinado a M\u00e1laga en 1912, la capital estaba pasando por una decadencia econ\u00f3mica debido a varios factores: la enfermedad de la filoxera en las vides malague\u00f1as, la textil ced\u00eda su importancia a Catalu\u00f1a, la siderurgia no pudo competir con Vizcaya. Donde se palpaba m\u00e1s esta situaci\u00f3n de pobreza material y espiritual fue en los corralones. Son casas de vecinos de muy pocos recurso econ\u00f3micos, que constaban de un patio a cuyo alrededor conviv\u00edan numerosas familias. Para cada una de ellas a veces s\u00f3lo hab\u00eda una habitaci\u00f3n. Los servicios eran comunes. Eran gente mal alimentada y sin cultura. Las blasfemias se o\u00edan con frecuencia y era dif\u00edcil que un sacerdote pudiera entrar para llevarles los sacramentos. A veces les tiraban piedras. El P. Arnaiz sufri\u00f3 en su propia persona la antipat\u00eda reinante en los corralones malague\u00f1os hacia los curas, sobre todo cuando un d\u00eda le arrojaron una rata muerta. Pero no era \u00e9l como para arredrarse y sent\u00eda un enorme deseo de ayudar en sus males materiales y de llevarles el consuelo de la fe. Un d\u00eda yendo por el Barrio de Santo Domingo, donde ver un sacerdote era motivo de animadversi\u00f3n, se le acercaron unos j\u00f3venes pidi\u00e9ndole lo que llevaba, con no muy buena intenci\u00f3n. El Padre, muy sereno, les dijo: \u201cHijos m\u00edos, no tengo nada que daros, no llevo nada; s\u00f3lo tengo el coraz\u00f3n que, si lo quer\u00e9is, os lo doy\u201d. Y ante esta prueba de amor tan grande, ellos se retiraron, dej\u00e1ndole el paso libre.<\/p>\n<p><strong><u>\u00a0<\/u><\/strong><\/p>\n<p><strong><u>La necesidad<\/u><\/strong><\/p>\n<p>\u00c9l, con su penetrante mirada pastoral, agudizada por su ardiente caridad y celo por las almas, descubri\u00f3 un campo ampl\u00edsimo, no roturado a\u00fan, al que dedic\u00f3 una atenci\u00f3n extraordinaria. Pero poco pod\u00eda hacer un sacerdote solo en medio de un ambiente como el que hemos descrito. Y comprendi\u00f3 que para esa tarea hac\u00eda falta comenzar por lo m\u00e1s exterior y lo m\u00e1s visible: proporcionar a quienes se ve\u00edan como abandonados del resto de la sociedad un poco de cercan\u00eda con quienes les pudiesen aportar algo estimable en su escala de valores. Y pens\u00f3 en colaboradoras de otro rango social para que les mostrasen su inter\u00e9s y su caridad cristiana,\u00a0 las encontr\u00f3 sobre todo en las clases m\u00e1s pudientes. La gracia de Dios le ayud\u00f3 y supo descubrir que, entre las damas y se\u00f1oritas distinguidas de M\u00e1laga, hab\u00eda almas verdaderamente cristianas, con sentimientos muy parecidos a los suyos y que bastaba que se les ofreciese la oportunidad de hacer bien a sus semejantes m\u00e1s necesitados para que pusiesen manos a la obra con una abnegaci\u00f3n que fue la admiraci\u00f3n de quienes fueron testigos de la transformaci\u00f3n de los corralones malague\u00f1os. \u00c9l no era de nadie en particular y lo era de todos, y as\u00ed pudo hacer de puente entre los de arriba y los de abajo.<\/p>\n<p><strong><u>\u00a0<\/u><\/strong><\/p>\n<p><strong><u>\u00a0<\/u><\/strong><\/p>\n<p><strong><u>El m\u00e9todo<\/u><\/strong><\/p>\n<p>Pero pensemos lo que supon\u00eda para estas colaboradoras renunciar a una vida c\u00f3moda, llena de bienestar y sobrada de todo lo que una mujer culta y con medios abundantes les brinda las amistades de igual alcurnia, con sus posibles diversiones y reuniones. Pero supieron escoger entre ese mundo opulento y f\u00e1cil o el ir a unos corralones, y m\u00e1s adelante veremos que no fue s\u00f3lo el ir a los corralones, sino tambi\u00e9n a aldeas y pueblos peque\u00f1os a vivir entre pobres, para llevarles la fe y el amor cristiano. Dos de sus m\u00e1s insignes colaboradoras, en esta \u00e9poca, fueron Emilia Werner Mart\u00ednez del Campo y Concha Heredia Loring.<\/p>\n<p>Comenz\u00f3 por escoger uno de los corralones mayores, con m\u00e1s n\u00famero de vecinos, pero pronto esta labor social y apost\u00f3lica se extendi\u00f3 por todos los otros. Alquilaba una habitaci\u00f3n o consegu\u00eda del due\u00f1o que se\u00a0 la cediese. Entonces mandaba all\u00ed a algunas de estas criaturas abnegadas y excepcionales de que venimos hablando. En n\u00famero de dos o tres, iban de siete a nueve de la tarde y comenzaba a reunir, primero a la chiquiller\u00eda, luego a las j\u00f3venes y m\u00e1s adelante a las mujeres y tambi\u00e9n a los hombres, aunque a estos era el Padre el que les prestaba m\u00e1s atenci\u00f3n, como era l\u00f3gico. \u00c9l iba cuando el ambiente estaba ya m\u00e1s adecuado y se pod\u00eda profundizar m\u00e1s en las cosas del alma. Ellas, con paciencia y constancia, iban ense\u00f1\u00e1ndoles las primeras letras, a leer, a escribir, a hacer las cuentas m\u00e1s sencillas y las nociones de la religi\u00f3n, lo m\u00e1s elemental seg\u00fan les explicaba el Padre: las verdades de la existencia de Dios, del alma, de la necesidad de salvarse, etc.<\/p>\n<p><strong><u>\u00a0<\/u><\/strong><\/p>\n<p><strong><u>El cambio<\/u><\/strong><\/p>\n<p>Poco a poco la indiferencia y la frialdad del principio iban desapareciendo, ante el agradecimiento de ver que hab\u00eda quienes se interesaban por ellos. Cuando se juzgaba ya oportuno, aparec\u00eda el P. Arnaiz, hacia el final de la jornada, cuando hubieran vuelto del trabajo los hombres que lo ten\u00edan, o los que estaban parados hubieran vuelto de su callejear aburrido. El Padre les ense\u00f1aba lo mismo que las se\u00f1oras, pero con esa impronta suya de bondad y humildad, y, siendo hombre y sacerdote, les causaba a todos m\u00e1s admiraci\u00f3n. Llegaba el momento en que le esperaban con verdadero inter\u00e9s.\u00a0 Una vez caldeado el coraz\u00f3n de aquellas pobres gentes e iluminada, en lo m\u00e1s necesario, su inteligencia, el Padre, durante tres noches, les daba una misioncita para prepararles a recibir los sacramentos. Se acud\u00eda para le celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda, en ese d\u00eda se\u00f1alado y para las confesiones y comuniones o bien a la parroquia en cuya demarcaci\u00f3n estaba el corral\u00f3n o a la iglesia de S. Agust\u00edn, donde los jesuitas ten\u00edan sus ministerios. Hab\u00eda que atender a bautizar a chiquillos todav\u00eda sin haber recibido las aguas redentoras, a arreglar matrimonios, a establecer las paces entre quienes andaban enemistados sin apariencia de reconciliaci\u00f3n, etc. y, junto con ello, el buscar trabajo para quienes fueran capaces y socorrer econ\u00f3micamente las necesidades m\u00e1s urgentes.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong><u>Y despu\u00e9s \u00bfqu\u00e9?<\/u><\/strong><\/p>\n<p>La asistencia a un corral\u00f3n, hasta sacarlo un poco de lo m\u00e1s profundo duraba unos meses. Pero ah\u00ed no terminaba la tarea. Buscaba, entonces, el Padre a una maestra que siguiera yendo cada d\u00eda para que, en una miga o escuelita unitaria, continuara la ense\u00f1anza, que se hab\u00eda comenzado, a los ni\u00f1os y ni\u00f1as y tambi\u00e9n a los mayores. Las catequistas han dejado la relaci\u00f3n de corralones que se atendieron y en los que tuvieron doctrinas: Los Cuartos de Granada (en la Alcazaba), en los Corralones de Larios, en el Barrio de Huelin, en El Bulto, en calle Ca\u00f1averal, en el Corral\u00f3n de Sta. Sof\u00eda, en Puerto Parejo, Corral\u00f3n de Chaves, y en otra casa all\u00ed, en la Calle de los Negros, el al Capilla de San L\u00e1zaro, en la de Zamarrilla, en la Capilla de la Farola, en Calle Obando, frete a la plaza de toros, en calle Curadero, en calle Rosal Blanco, en la Goleta, y en unos corralones del Pasillo de la C\u00e1rcel, en el Corral\u00f3n de la Pastora, cerca de San Bartolom\u00e9 y otro por ese sitio, en el Barrio Obrero y en los Portales de Chac\u00f3n. En total alrededor de unos veinte. \u00a0Nos dice Emilia Werner: \u201cA los dos o tres a\u00f1os de estar en estos trabajos: en los barrios ya no hab\u00eda ninguna muestra de hostilidad a la religi\u00f3n, y en toda clase de gente una gran veneraci\u00f3n al Padre, que empez\u00f3 entonces y bien se ha visto en su muerte\u201d. Hubo que buscar la forma de mantener aquellas maestras que, aunque de conciencia y esp\u00edritu cristiano, hab\u00eda que remunerar econ\u00f3micamente. Colaboraron en eso el Apostolado de la Oraci\u00f3n y personas particulares que no quisieron que quedase su nombre ensalzado. Su idea era que intentasen dejar algo formado para cuando ellas marchases. En una carta en Septiembre de 1918 les dice a Concha y Emilia: \u201cVayan preparando las cosas para que, al irse Vds. de ah\u00ed, quede algo que levante el esp\u00edritu, ya sea el Apostolado, ya conferencias, visitas de pobres, doctrinas, escuela dominical o algo que dure con el favor de Dios, mayormente habiendo quienes ya se prestan a ayudarles.\u201d<\/p>\n<p>En verano de 1916, cediendo a las insistentes peticiones del Sr. Obispo de C\u00e1diz, el P. Arnaiz fue destinado a\u00a0 aquella ciudad, se deja entender lo doloroso que fue para sus catequistas su marcha, pero el Siervo\u00a0 de Dios, ve\u00eda en todo la Voluntad de Dios y estaba muy por encima de los apegos a las cosas de esta tierra. A trav\u00e9s de sus cartas sigui\u00f3 animando a estas se\u00f1oras, en una de ellas a Emilia Werner le dec\u00eda: \u201cYo estoy muy agradecido a Vds. Porque lo que hacen las gentes por la gloria de Dios, yo lo tomo como si a m\u00ed me lo hicieran, y, como Vds. hacen mucho, tengo muchos motivos\u2026 Las doctrinas Dios las bendice siempre; es su obra; no se fastidien ni se cansen de esa labor\u201d. \u00c9l les aconsej\u00f3 que buscaran a otro sacerdote de la residencia para que las atendiera. En una carta a Concha el 10 de enero de 1917 le dice:\u201dno me haya dicho nada, sobre todo de lo que piensan del corral\u00f3n de Santa Sof\u00eda. La escribo por esto principalmente, porque no ser\u00e1 bien que suene que se har\u00e1 la Doctrina cuando y porque yo voy. Comprenda que esto puede lastimar a los Padres de \u00e9sa y con raz\u00f3n; pues siendo todos m\u00e1s capaces, m\u00e1s instruidos y virtuosos que yo, parece que me anteponen o, por lo menos, quieren que haga yo lo que ellos mejor pudieran hacer. Otra cosa ser\u00eda tener la Doctrina preparada con el concurso de alg\u00fan Padre, y luego, al ir yo, darme parte en aquel trabajo.\u201d A su vuelta de C\u00e1diz en 1917, por delicadeza ni intent\u00f3 volver al campo que, si fue suyo en el origen, ya estaba ocupado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><u>Pero su idea era otra<\/u><\/strong><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la comuni\u00f3n que cerraba una doctrina malague\u00f1a, mientras buscaban una mujer que pusiese escuela de p\u00e1rvulos, dice el Padre a la se\u00f1orita Emilia Werner:<\/p>\n<p>\u201c- Esto no es mi idea; lo que pienso es que sean se\u00f1oritas las que vayan por el amor de Dios a poner las escuelas en los pueblos.<\/p>\n<p>&#8211; Padre, eso no es posible<\/p>\n<p>&#8211; Cuando Dios quiere una cosa, no hay imposibles; \u00c9l manda las personas y los medios; si \u00c9l quiere lo que me imagino, se har\u00e1 en hora por \u00c9l se\u00f1alada. \u201c<\/p>\n<p>En octubre de 1920 fue a El Burgo a consagrar el pueblo al Sagrado Coraz\u00f3n y al ver unas casas desparramadas por el monte y no ver iglesia pregunt\u00f3 \u2013\u201c\u00bfQu\u00e9 pueblo es ese?\u201d Le dijeron que se trataba una aldea perteneciente al municipio de C\u00e1rtama, aunque, de hecho, quedaba m\u00e1s cerca de Pizarra. Que sus habitantes s\u00f3lo ten\u00edan de cristianos el que iban a Pizarra a bautizarse, a casarse, los que lo hac\u00edan, y a enterrar a sus difuntos. Era la llamada Sierra de Gibralgalia. Se llegaba a ella solamente a pie o en bestia ya que no hab\u00eda camino para veh\u00edculo. En enero de 1921 fue a Pizarra para la misi\u00f3n y consagraci\u00f3n del Sagrado Coraz\u00f3n con s su imagen desde la sierra de Gibralmora. As\u00ed le escribe a su hermana el 14 de enero de dicho a\u00f1o: \u201cSal\u00ed para esta misi\u00f3n, y para el domingo o el lunes volver\u00e9 a M\u00e1laga. Muchas cosas te dir\u00eda de estas tierras y de la entronizaci\u00f3n del Sgdo. Coraz\u00f3n en un alto de una sierra, que llaman Gibralmora, y domina una gran de extensi\u00f3n. La hizo el Sr. Obispo. (San Manuel Gonz\u00e1lez) Vinieron ciento diez seminaristas y un gran n\u00famero de sacerdotes, y aqu\u00ed continuaron todav\u00eda los misioneros en casa de los Sres. Condes de Puerto Hermoso, que nos atienden con exquisito esmero.\u201d\u00a0 Desde all\u00ed ve\u00eda el Padre aquellas casitas diseminadas por la peque\u00f1a sierra y trat\u00e1ndolo con el Sr. P\u00e1rroco y el mismo Conde y acompa\u00f1ado por ellos se decidi\u00f3 a subir a conocerles y evangelizarles, aunque solo fuese en lo m\u00e1s elemental de las verdades de la fe. Lo que ocurri\u00f3 all\u00ed en una noche y en un d\u00eda no tiene explicaci\u00f3n humana. Los reunir\u00eda y su palabra llena de unci\u00f3n les lleg\u00f3 al alma. Confesaron y comulgaron los ni\u00f1os y los mayores. Fue la primera comuni\u00f3n de todo un pueblo. La gente era sana de alma, s\u00f3lo muy ignorantes y, cuando vio el cari\u00f1o con que se le trataba, a lo que no estaba acostumbrada, se abri\u00f3 a la gracia de Dios. El Padre volvi\u00f3 a M\u00e1laga lleno de gozo por el milagro de la gracia en las almas, pero tambi\u00e9n volvi\u00f3 con el coraz\u00f3n partido de pena, al tener que dejar a aquellas buenas gentes nuevamente en su soledad. Pero\u2026 \u00bfqui\u00e9n iba a estar dispuesta a querer irse con aquellas almas renunciando a la comodidad, a los auxilios espirituales de misa y comuni\u00f3n, m\u00e9dico, luz, agua, etc? Como \u00e9l bien dijo \u201ccuando Dios quiere una cosa pondr\u00e1 las personas y los medios\u201d.<\/p>\n<p><strong><u>\u00a0<\/u><\/strong><\/p>\n<p><strong><u>Mar\u00eda Isabel Gonz\u00e1lez de l Valle<\/u><\/strong><\/p>\n<p>Al volver a M\u00e1laga el 17 de enero empezaba una tanda de ejercicios en las Reparadoras para se\u00f1oras, entre ellas sus dirigidas. All\u00ed se encontr\u00f3 con Mar\u00eda Isabel Gonz\u00e1lez del Valle, la persona que Dios puso en su camino para realizar sus ideales. Era de la alta sociedad de Oviedo, naci\u00f3 en 1889 y era el n\u00famero 12 de 15 hermanos. Su hermano Jos\u00e9 Mar\u00eda fue a estudiar a Madrid y ella le acompa\u00f1\u00f3 para que no estuviera solo. All\u00ed, en 1920, hizo ejercicios espirituales con el P. Castro<\/p>\n<p>En el tercer d\u00eda de ejercicios, en la meditaci\u00f3n de la Magdalena, no sab\u00eda dar explicaciones, s\u00f3lo sab\u00eda que <em>\u201cse hab\u00eda enamorado de \u00c9l sinti\u00e9ndolo como en s\u00ed mismo es\u2026\u201d<\/em> Era el d\u00eda 22 de abril y no se le olvidar\u00eda nunca. No ve\u00eda m\u00e1s que al Se\u00f1or, estaba loca con \u00c9l y no quer\u00eda ofenderle ni por nada, esa era su preocupaci\u00f3n. Una vez le pregunt\u00f3 al padre por una cosa, que si era pecado, este le dijo que mortal no y ella contest\u00f3: <em>\u201cPero es que yo no quiero ofender ya m\u00e1s al Se\u00f1or, ni mortal ni venial ni nada\u2026\u201d <\/em>Al salir de Ejercicios estaba como M\u00aa Magdalena, pendiente de los ojos de Jes\u00fas y pasaba largos ratos ante el Sant\u00edsimo, en una iglesia cercana a su casa, empapada de Dios y sinti\u00e9ndolo internamente, am\u00e1ndolo con todo el \u00edmpetu de su coraz\u00f3n ya toda entregada a \u00c9l y perdido el sabor de todo lo otro.<\/p>\n<p>Iba a hacer visitas al Sant\u00edsimo,\u00a0 y como estaba con aquellas ansias de saber qu\u00e9 era lo que Jes\u00fas quer\u00eda de ella, all\u00ed mismo el Se\u00f1or le inspir\u00f3 un pensamiento de que deber\u00eda irse por esos pueblos de Dios, con su casina a cuestas, dando a conocer su amor. Esto la marc\u00f3 de tal manera que desde entonces ya no dud\u00f3 nunca sobre el g\u00e9nero de vida que deb\u00eda seguir. Y su preocupaci\u00f3n constante era comenzar cuanto antes a dejarlo todo y c\u00f3mo se consagrar\u00eda al servicio de Dios. No la dejaba la idea de esconderse en alg\u00fan pueblo, donde desconocida y pobre pudiera entregarse a una vida de perfecci\u00f3n y ocuparse en adoctrinar a los pobres, se fue a B\u00e9lmez (C\u00f3rdoba) por consejo del P. Castro el 31 de mayo. All\u00ed hab\u00eda dos dirigidas suyas, do\u00f1a Manuela Berza y su sobrina Magdalena Garc\u00eda. Ayudaron al P. Castro en varias misiones, como las de Do\u00f1a Rama y el Hoyo, pueblecitos cercanos. Cuenta el padre el esfuerzo tan grande que le costaba ir y venir a pie por aquellos caminos dif\u00edciles, pero m\u00e1s grande era el deseo que ten\u00eda de sacrificarse por Cristo. Aqu\u00ed se estren\u00f3 en el apostolado en el que tanta gloria hab\u00eda de dar a Dios. El P. Castro fue destinado como misionero a las Carolinas, y \u00e9l pens\u00f3 que podr\u00eda unirse a \u00e9l misionando a los infieles, recibi\u00f3 su primera carta desde all\u00ed encomend\u00e1ndole que fuese a conocer a Cecilia Le\u00f3n que ten\u00eda la misma idea de Mar\u00eda Isabel, \u00e9sta sali\u00f3 para M\u00e1laga a entrevistarse con ella. Pero durante la conversaci\u00f3n con Cecilia, \u00e9sta le explic\u00f3 a M\u00aa Isabel que mientras viviese su madre no podr\u00eda hacer nada y le dio otras razones por lo que comprendi\u00f3 que aunque se iniciaba el proceso, el llevarlo a cabo era cosa vaga y problem\u00e1tica.<\/p>\n<p><strong><u>\u00a0<\/u><\/strong><\/p>\n<p><strong><u>La hora de Dios<\/u><\/strong><\/p>\n<p>Pero el Se\u00f1or en su providencia la llev\u00f3 a M\u00e1laga para que conociera al P. Arnaiz que dirig\u00eda a Cecilia. La entrevista fue en el locutorio de Reparadoras, era el 17 de enero. El padre la dej\u00f3 hablar y al expresarle su deseo de irse a las Carolinas, le contest\u00f3 con su fina iron\u00eda: <em>\u201c\u00bfY con esos zapatos y ese vestido se va usted a ir a las Carolinas?\u201d.<\/em> Y continu\u00f3: <em>\u201c\u00a1Qu\u00e9 Carolinas ni Carolinas cuando ah\u00ed a dos pasos de M\u00e1laga vengo yo de un pueblo donde ofrec\u00ed un rosario de cristal a quien supiera hacer la supiera hacer la se\u00f1al de la cruz y ni uno solo supo hacerla\u2026 si de verdad usted quiere trabajar por Cristo yo arreglar\u00e9 que pueda usted ir a ense\u00f1ar esas almas. Pero ya hablaremos de eso despu\u00e9s!\u201d.<\/em> Ten\u00eda prisa porque empezaba la tanda de ejercicios y le dijo que se quedase y los hiciese. M\u00aa Isabel, aunque perpleja por el recibimiento que le hab\u00eda dispensado el padre, se puso enteramente a su disposici\u00f3n desde el primer momento porque comprendi\u00f3 por una luz de Dios que era el director que le conven\u00eda. En una de las primeras pl\u00e1ticas o sermones sinti\u00f3 que el Se\u00f1or le dec\u00eda interiormente: <em>\u201cEse es el padre que yo quiero para ti\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>Al ver tanta insistencia y buena voluntad y con su coraz\u00f3n de ap\u00f3stol atormentado por la necesidad apremiante que hab\u00eda visto en la Sierra, el padre no resist\u00eda esperar a que se llevasen a cabo los tr\u00e1mites para poder hacer la fundaci\u00f3n en las Carolinas y tampoco M\u00aa Isabel era alma como para resistir mucho en este sentido.<\/p>\n<p>Por eso, aunque no descuidasen el asunto, si verdaderamente esa era la voluntad de Dios, mientras tanto muy bien pod\u00eda M\u00aa Isabel ejercitarse para las misiones trabajando en las doctrinas y al terminar los Ejercicios le dijo que se esperase hasta que le buscara alguna compa\u00f1era, pues no quer\u00eda mandarla sola.<\/p>\n<p>M\u00aa Isabel se volvi\u00f3 a B\u00e9lmez y conforme a su manera de proceder en todo, despidi\u00f3 a su criada y comenz\u00f3 a levantar la casa escribiendo inmediatamente para comunicarle al P. Arnaiz que estaba disponible. Al llegar a M\u00e1laga se instal\u00f3 en el asilo de san Manuel, pero apenas le dio tiempo a soltar los \u201cb\u00e1rtulos\u201d que llevaba pues el P. Arnaiz la mand\u00f3 a ayudar a otras catequistas que estaban en la Colonia de Santa In\u00e9s. En una carta a \u00c1ngeles Mac\u00edas y a Asunci\u00f3n Rocatallada el mismo padre les dio la noticia:<em> \u201cM\u00aa Isabel se ha establecido desde hoy en la Colonia, en la casa de ustedes. Ha llevado algunas cosas por consejo m\u00edo. Antes que ustedes vengan ya habr\u00e1 terminado aquello, ser\u00e1 cosa de dos o tres semanas. Aquello va muy bien, dar\u00e1 una misioncita el padre superior la semana que viene.\u201d<\/em><\/p>\n<p><strong><u>\u00a0<\/u><\/strong><\/p>\n<p><strong><u>La primera Doctrina<\/u><\/strong><\/p>\n<p>Para enero de 1922 el P. Arnaiz encontr\u00f3 quien acompa\u00f1ara a Mar\u00eda Isabel a la doctrina de Gibralgalia y all\u00e1 subieron ella y tres m\u00e1s. En M\u00e1laga se levant\u00f3 una polvareda de cr\u00edticas y comentarios desfavorables que corr\u00edan no solo por la calle sino tambi\u00e9n entre los mismos religiosos. Realmente los motivos de estas sospechas y cr\u00edticas no carec\u00edan de fundamento si se miraba desde el punto de vista de la prudencia humana, y si bien es verdad que otra buena parte veneraba al Padre y se guardaba de criticarlo, sin embargo no pod\u00eda menos que quedar perpleja ante los hechos. Parec\u00eda todo ello fruto de un celo extravagante, aventurero y muy peligroso.<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"293\">\n<table width=\"100%\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>Con algunas de las primeras misioneras, a\u00f1os 30<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>Se alojaron en la \u00fanica casa de aquellos contornos que hab\u00edan alquilado por un a\u00f1o pues lo otro eran chozas. Ellas dorm\u00edan en el desv\u00e1n y lo dem\u00e1s lo compart\u00edan entre vivienda y clases. Cada una llev\u00f3 su cama de campa\u00f1a y todo lo necesario para su uso. Con cajones vacios se fabricaron al momento c\u00f3modas, lavabos, una silla por cabeza, y ya est\u00e1. Muy pobre pero lo imprescindible.\u00a0 Aquello no era una comunidad religiosa, ni ten\u00edan votos ni compromiso alguno, las que all\u00ed estaban, lo mismo que las que trabajaban en otras doctrinas sab\u00edan que el Padre no les hab\u00eda empujado a ninguna a ir, ni quer\u00eda retenerlas si no ten\u00edan aliento para ello, hab\u00edan ido por su propia voluntad, pero el Padre las conoc\u00eda muy bien y sab\u00eda que no todas ten\u00edan arrestos para aguantar una temporada muy larga en la Sierra. \u00c9sta no era una doctrina como las dem\u00e1s, tanto por las condiciones de vida como por las dificultades espirituales. M\u00aa Isabel fue la \u00fanica que no se amilan\u00f3 lo m\u00e1s m\u00ednimo porque en esta vida descans\u00f3 por fin de sus ansias interiores y afanes por encontrar la f\u00f3rmula que sent\u00eda de apostolado. Comprendi\u00f3 que hab\u00eda encontrado su vocaci\u00f3n y ya no dudar\u00eda jam\u00e1s de lo que ha de ser. Hab\u00eda dado con lo que Dios quer\u00eda de ella y estaba contenta en medio de las privaciones materiales (\u00a1eso era lo de menos!) y espirituales. No es que no las sintiese, pero era tanto lo que la llenaba el haber encontrado la voluntad de Dios en la disposici\u00f3n de su vida que pasaba por todo y por mucho m\u00e1s si cabe en un alma enamorada de Cristo.<\/p>\n<p>Aquella fue la primera Doctrina Rural, se hizo iglesia que fue inaugurada por el Sr. Obispo en Navidad de ese mismo a\u00f1o. Se continu\u00f3 el curso siguiente. Las colaboradoras de Padre Arnaiz iban y ven\u00edan pero la que siempre quedaba era Mar\u00eda Isabel. Las siguientes Doctrinas fueron en Alozaina y Montecorto y as\u00ed hasta este curso 2016 han sido 277 Doctrinas. Cuando muri\u00f3 el P. Arnaiz algunas de sus dirigidas se fueron retirando, otras iban colaborando con Mar\u00eda Isabel, y otras sintieron la llamada del Se\u00f1or a seguir esta vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>\u201cVivamos nada m\u00e1s que para \u00c9l, para sufrir y hacer redenci\u00f3n con \u00c9l, para decir a todos el Padre que tenemos\u201d.<\/em> (Mar\u00eda Isabel)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>C\u00d3MO COMENZARON LAS DOCTRINAS RURALES Doctrinas urbanas Cuando nuestro fundador, el P. Arnaiz, lleg\u00f3 destinado a M\u00e1laga en 1912, la capital estaba pasando por una decadencia econ\u00f3mica debido a varios factores: la enfermedad de la filoxera en las vides malague\u00f1as, la textil ced\u00eda su importancia a Catalu\u00f1a, la siderurgia no pudo competir con Vizcaya. 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