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P. Tiburcio Arnaiz

Todas buscan no sus intereses, sino los de Jesucristo

HISTORIA


Mª Isabel González del Valle, primera Misionera de las Doctrinas Rurales y cofundadora de la Obra de las Doctrinas Rurales junto con el Rvdo. P. Tiburcio Arnaiz.

I. RASGOS BIOGRÁFICOS DE LOS FUNDADORES

BREVE BIOGRAFÍA  D.ª MARÍA ISABEL GONZÁLEZ DEL VALLE Y SARANDESES

Maria Isabel

Nació en Oviedo en 1889. Tuvo catorce hermanos. La temprana muerte de su madre hizo

que tuviera que hacerse cargo de los cuidados de la casa, pues sus hermanas mayores habían tomado, ya, estado religioso. Al morir su padre, se trasladó a Madrid con su hermano menor; allí –entre la aristocracia de la capital– se entregó a una vida fácil, acorde con el rango social que ostentaba. Pero siempre con la duda de elegir estado, entre la vida religiosa o  el matrimonio.

En 1920, hizo ejercicios espirituales con el P. Pedro Castro Quero S.J.; y en ellos, y con su característica generosidad y prontitud, decidió entregarse por entero a Jesucristo. Quería ir “con su casina a cuestas de pueblo en pueblo, para dar a conocer el Padre que tenemos”. Pero el camino no iba a ser fácil: el P. Castro es destinado, como misionero, a las islas Carolinas. Antes de partir, parece ver, con María Isabel, la Voluntad del Señor, en que ella le acompañe, para la evangelización en tierra de infieles. Como paso previo, deberá reunirse con una joven que tiene deseos parecidos y que, a la sazón, reside en Málaga. En esta ciudad andaluza, María Isabel abre su alma al P. Tiburcio Arnáiz S.J., que era el director espiritual de la joven. Éste le presenta sus proyectos misioneros. Es el encuentro que ponían las primeras semillas de la fundación de las Misioneras de las Doctrinas Rurales. Sin buscarlo, se encuentran los dos Fundadores de una nueva comunidad apostólica que tantos frutos había de dar en la viña del Señor.

Aquel encuentro, del año 1921, cambió el destino de D.ª María Isabel, pero no sus propósitos misioneros. Bajo la fuerza del fuego apostólico que ardía en el corazón del P. Arnáiz, iniciaron sus primeros pasos en la Sierra de Gibralgalia, en Málaga.

Mª Isabel

Ejercicios, predicación, dirección espiritual y, sobre todo, su constante oración a la Santísima Virgen y ante la

Eucaristía, fueron madurando la primera semilla de la Obra de las Doctrinas Rurales, en cuyo crecimiento no faltó ni la presencia de la Cruz ni las orientaciones del P. Arnáiz. La muerte de éste, en 1926, supuso una dolorosa prueba para la incipiente Obra misionera. La ayuda del joven jesuita P. Juan Antonio Segarra permitió a Dª María Isabel encontrar un nuevo y firme apoyo para llevar adelante su vocación y consolidar la herencia del P. Arnáiz. Ella pudo beneficiarse por poco tiempo de aquel que dejaba a sus hijas como ‘padre’ de la obra de su corazón, pues Dios la llamó en plena juventud, estando en Jerez de la Frontera, el 6 de Junio de 1937.


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